miércoles, 17 de diciembre de 2014

Nuestra historia



Algunos días estoy,
otros no me encuentro.
Quizás hoy no me llame
o no quiera buscarme.
A lo mejor hoy me pierdo,
a lo mejor me sumerjo
y dejo que todo fluya,
descendiendo en apnea hasta el abismo.

Algunas migas de orgullo
algunas veces te anulo
otras deshaces el nudo,
y todo es estomago y tripas,
que duelen cuando te intuyen,
que se hacen sentir al verte.

Un lugar para esconderme
un rincón para no verme
un pensamiento para olvidarme
para no odiarme,
para no flagelar este cuerpo que ya solo es carne,
que exhala dudas, rencor y oleadas de resentimiento.

Y esta boca, que ya no vale si no te besa
que expulsa nubes de humo, no sacian,
ni olvidan, qué estoy dando la última calada a este verano.
Y que septiembre tan solo ofrecerá las sobras
de todo aquello que no quiso darnos julio
¡y por favor! guárdate para el espejo tus miradas cómplices.
Oh sol cansado, vierte en mí los últimos sorbos,
otoño rojizo, bañanos de lluvia y hojas,
que acordarme quiero, de lo que un día tanto dolió.

Como un sueño que al despertar se esfuma,
y luego nada.
Como algo que parece que pasó,
y dejó huellas.
Así fue,
así fue, nuestra historia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario