miércoles, 17 de diciembre de 2014

Adicto al veneno



Apuramos el último suspiro, de la última noche, del último verano.
No me arrepiento de nada, no me arrepiento.
Todos aquellos instantes,
como refugios en mi mente, 
salvavidas son.

Sutil aparición, a veces te insinúas,
tu mirada alocada, desnuda.
Inútil es domar las riendas de mis penas.
Aguja de amor, la droga más pura.

Presos de una relación furtiva,
administrada en pequeñas dosis.
Camino solo, siguiendo tu estela a la deriva,
fuente de inspiración, eterna crisis.

Inevitable naufragio hacia tu pelo,
como segundos de arena, estoy cayendo.
Anciana y cansada escuchaba la luna,
siglos de promesas, ella siempre muda.

Incesante viertes en mi boca,
ajeno al dolor de tu pecho,
todo el elixir de tu lengua,
adicto al veneno me has hecho.

Invocando a todos los dioses,
arrodillado, sumiso, les ruego;
que alejen tus huesos de mí,
y al mismo tiempo, entierren mi cuerpo en tu lecho.



COU nocturno



Suenan los pupitres contra el suelo.
Deben de quedar cinco minutos.
La clase de arriba sale antes,
once y diez, lunes por la noche, como idiotas.

El profesor se aferra a su miserable clase.
Recojo disimuladamente.
Él lo sabe, y explica a la primera fila.
Le miro fijamente cuando suena la campana.

Se rinde al escuchar los suspiros y los estuches,
y decide terminar con esta falsa.
Consumo la vida insípida,
como gotas de agua que caen de un grifo mal cerrado.
Y por todas partes gentes falsas, con risas de lata,
que suenan a comedia mala de televisión.

¿Qué queréis que haga?
mi mente margina la pizarra.
¿Qué queréis que haga?
el colegio se pensó para la hormiga,
no para la cigarra.

Nuestra historia



Algunos días estoy,
otros no me encuentro.
Quizás hoy no me llame
o no quiera buscarme.
A lo mejor hoy me pierdo,
a lo mejor me sumerjo
y dejo que todo fluya,
descendiendo en apnea hasta el abismo.

Algunas migas de orgullo
algunas veces te anulo
otras deshaces el nudo,
y todo es estomago y tripas,
que duelen cuando te intuyen,
que se hacen sentir al verte.

Un lugar para esconderme
un rincón para no verme
un pensamiento para olvidarme
para no odiarme,
para no flagelar este cuerpo que ya solo es carne,
que exhala dudas, rencor y oleadas de resentimiento.

Y esta boca, que ya no vale si no te besa
que expulsa nubes de humo, no sacian,
ni olvidan, qué estoy dando la última calada a este verano.
Y que septiembre tan solo ofrecerá las sobras
de todo aquello que no quiso darnos julio
¡y por favor! guárdate para el espejo tus miradas cómplices.
Oh sol cansado, vierte en mí los últimos sorbos,
otoño rojizo, bañanos de lluvia y hojas,
que acordarme quiero, de lo que un día tanto dolió.

Como un sueño que al despertar se esfuma,
y luego nada.
Como algo que parece que pasó,
y dejó huellas.
Así fue,
así fue, nuestra historia.

Llámame idiota



Llámame idiota,
por dejarme quererte demasiado.
Por imaginar que este mundo sería un lugar mejor,
si al despertar una mañana sentía que estabas al lado.

Llámame idiota,
por desafiar la sabiduría de mi instinto,
por abandonar el caparazón y quedar desnudo,
expuesto y frágil, a los envites de esta enfermedad.

Llámame idiota,
por pensar que sería distinto.
Porque en mi estupidez creí que sería especial.
Porque yo era yo, y no ningún otro.

Llámame idiota,
porque en mi ingenuidad,
me preguntaba si tendrías la misma sensación,
de haber terminado algo, que ni siquiera había empezado.

Llámame idiota,
por escuchar Calamaro cada noche,
mientras me torturo embobado en tus fotografías,
consumiendo voluntariamente el veneno más amargo.

Llámame idiota,
porque sabía que no había futuro.
Que probablemente esto no llevaría a ninguna parte.
Pero bueno, en realidad quién podía saberlo.

Llámame idiota,
por no ser capaz de resignarme,
a que los caminos que un día nos unieron,
se alejen cada día más y más.

Pero sobre todo, llámame idiota,
porque si ahora mismo sintiera la vibración en mi bolsillo,
y la pantalla se iluminara con tu nombre,
caminaría a cualquier parte para encontrarme contigo.
Así que no lo dudes amor, llámame idiota.

Un idiota que pensó,
que este mundo sería un lugar mejor,
si al despertar una mañana,
sentía que estabas al lado.