miércoles, 17 de diciembre de 2014

Llámame idiota



Llámame idiota,
por dejarme quererte demasiado.
Por imaginar que este mundo sería un lugar mejor,
si al despertar una mañana sentía que estabas al lado.

Llámame idiota,
por desafiar la sabiduría de mi instinto,
por abandonar el caparazón y quedar desnudo,
expuesto y frágil, a los envites de esta enfermedad.

Llámame idiota,
por pensar que sería distinto.
Porque en mi estupidez creí que sería especial.
Porque yo era yo, y no ningún otro.

Llámame idiota,
porque en mi ingenuidad,
me preguntaba si tendrías la misma sensación,
de haber terminado algo, que ni siquiera había empezado.

Llámame idiota,
por escuchar Calamaro cada noche,
mientras me torturo embobado en tus fotografías,
consumiendo voluntariamente el veneno más amargo.

Llámame idiota,
porque sabía que no había futuro.
Que probablemente esto no llevaría a ninguna parte.
Pero bueno, en realidad quién podía saberlo.

Llámame idiota,
por no ser capaz de resignarme,
a que los caminos que un día nos unieron,
se alejen cada día más y más.

Pero sobre todo, llámame idiota,
porque si ahora mismo sintiera la vibración en mi bolsillo,
y la pantalla se iluminara con tu nombre,
caminaría a cualquier parte para encontrarme contigo.
Así que no lo dudes amor, llámame idiota.

Un idiota que pensó,
que este mundo sería un lugar mejor,
si al despertar una mañana,
sentía que estabas al lado.




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